Hoy, aunque no sé cuánto tiempo llevo escribiendo, después de pensar, reflexionar, generar ideas, retroceder en algunos momentos, pero sobre todo agradecer, he decidido ESCRIBIR. Si, escribir, palabra corta pero de gran significado, aunque en un almuerzo de hace días me dejaron pensando un poco sobre el sentido de las palabras y el contenido de valor que tienen; pero bueno ese posiblemente será un tema de próximas entradas.
Como algunos saben, llegue a Bogotá hace más o menos 4 años y medio, ¿por casualidad? No, no creo en las casualidades, pero si en las causalidades y en las consecuencias que tienen tus acciones y lo que sueñas. Mi abuela decía muy sabiamente: "el ser humano recoge lo que siembra", pero no siembres para esperar recoger, solo siembra muy bien, has siempre tu mejor esfuerzo y más temprano que tarde la recompensa llegará. Efectivamente, gracias a la confianza que Angelita depositó en mi, aquella vez que envío mi hoja de vida al Ministerio de Educación Nacional, y al apoyo de muchas personas que en su momento me rodeaban, decidí viajar a Bogotá, renunciar a un trabajo en la UNAB (de donde soy egresado), que aunque valoré mucho inicialmente, al final también sentía que debía buscar otros rumbos y emprender nuevos retos.
Y si, efectivamente qué gran reto, enfrentarme a la capital, al clima (aunque muchos saben que adoro el frio), a sus trancones, a lo ruda que puede llegar a ser; aunque les confieso que me encanta y que en estos momentos después de casi 5 años de vivir aquí, agradezco a esta ciudad todo lo que me ha dado. GRAN RETO. Les sigo contando…
Fui contratado inicialmente por un mes. Mes en el cual tenía que demostrar que podía acoplarme a un equipo de trabajo, comprender las "dinámicas ministeriales", entender la ciudad y muchas otras cosas que se me esconden en la cabeza y no se dejan plasmar en estos momentos. Pero les digo algo, los sueños si se cumplen, y en mi caso se cumplieron al enterarme que la jefe "pluma blanca" del Programa Nacional de Medios y Nuevas Tecnologías del Ministerio de Educación era Claudia Zea; la persona con la que siempre desee trabajar. Fue una gran sorpresa. Y allí empezaron los más grandes retos de mi vida profesional: leer, investigar, documentarme, justificar con razones validas y, por supuesto, trasnochar y madrugar era mi constante diaria. Pero les digo algo, ¡me encantaba! Siempre estaba investigando, escribiendo, generando nuevas ideas, enfrentándome a nuevos retos, y sí, sin lugar a equivocarme, sé que todas las personas que trabajan o trabajaron con Claudia Zea saben que así es.
Pero, ¿qué pasa cuando las cosas cambian, los contextos se modifican, las ideas y claridades se vuelven difusas? Pasa que te das cuenta que terminas sacrificando lo importante por lo urgente, por lo operativo, por responder reactivamente y no con argumentos válidos, y aparece un concepto por estos días muy sonado y es: "la famosa zona de confort". Una comodidad efímera, engañosa, que te hace creer que estás bien, sin estarlo; que te lleva a conformarte con lo que tienes y a empezar a usar términos como: "Hoy no alcance, estaba con muchos chicharrones, tocará mañana", "No me alcanza el tiempo para nada", "No, no y no". Y en este estado me encontraba hace algunos meses y después de pensarlo mucho, meditarlo con la almohada y buscar el consejo de varios amigos y amigas, tomé la decisión de renunciar al Ministerio y emprender una nueva vida laboral, llena de cambios, de nuevos retos y de nuevas posibilidades de crecimiento.
Cambio, incertidumbre, inestabilidad, a veces parecen sinónimos que nos aferran a seguridades inseguras, como le digo yo, pero para mi los cambios siempre han generado cosas nuevas, positivas, llenas de retos y nuevos escenarios en donde el aprender se vuelve pan de todos los días. ¿Quién dijo que sería fácil?, definitivamente no, tengo que des-aprender lo aprendido y volver a retomar los hábitos que por las dinámicas de mi trabajo anterior había olvidado. Gracias a María Victoria, Juliana y Martha, quienes me han dado la oportunidad de emprender estos nuevos retos con la Fundación y con la EAN, en escenarios en donde la innovación, la creatividad y la confianza en el trabajo del otro priman por sobre todas las cosas. Efectivamente he tenido que acomodarme a las nuevas dinámicas, aprender a optimizar al máximo el tiempo, (muchos de los párrafos de este texto fueron escritos en un Transmilenio), a escribir y reflexionar sobre lo que significa realmente la cultura digital de nuestros días y la relación del ser humano con las tecnologías.
Finalmente, y como no quiero que este post se haga tan largo que termine aburriendo a mi lector, (sonrisa entre líneas), solo me queda decirles que este será mi espacio para reflexionar de muchos temas; algunos de TIC, otros de la vida y de lo que nos pasa a todos día a día, solo termino diciendo que fue Sencillamente...Justo a tiempo.